domingo, abril 23

20 inicios geniales en la literatura

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Resulta curiosa la inmortalidad de algunos inicios en la literatura. El año pasado, por dar un ejemplo, acudí al teatro a ver Moby dick. Aunque la puesta en escena no tenía ni rastro de la icónica ballena blanca, la obra empezó con la misma frase con la que Herman Mellvile le dio inicio a su obra magna: Llamadme Ismael. Moby dick pudo renunciar a su bestia, pero no a aquellas dos simples palabras.

El último día del libro decidí dedicarle un espacio en este blog a unos cuantos inicios en la literatura que me parecen sencillamente exquisitos. Este año me decidí a repetirlo, quizás incluso institucionalizarlo como el post oficial de cada 23 de abril, porque no se me ocurre mejor manera de celebrar este día que compartiendo a los protagonistas de la festividad en su estado puro, por más breve que este sea: libros que me han encantado reducidos a su inicio, ese primer encuentro que resulta ser el definitivo.

No cualquiera tiene el talento para meterse a su lector al bolsillo antes de acabar su primera página. O su primer párrafo. Mientras menos palabras requiera para lograrlo, mejor. Y, por más que un buen comienzo no te asegure que el libro esté a la altura, algunos solo son una probada de lo que se viene.

domingo, marzo 26

Las chicas de Noelle Stevenson

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Una cambiaformas se convierte en el sidekick del villano que más admira. Un grupo de amigas se enfrenta a las criaturas más extrañas en lo que debía ser un campamento de verano. Nimona y Leñadoras pueden tratarse de historias muy diferentes entre sí, pero juntas le dan un par de patadas al test de Bechdel, divierten al lector que se les ponga en frente y posicionan a Noelle Stevenson como una joven promesa de la novela gráfica gringa.

Empecemos con el debut de Stevenson: Nimona. La chica que le da nombre a esta novela gráfica tiene un poder muy a lo DC que le permite transformarse en cualquier animal, persona o criatura, que los dragones están incluidos. La historia comienza cuando Lord Ballister Blackheart, el máximo villano de este mundo fantástico, la acepta como ayudante. Hasta aquí la premisa es sencilla, sin embargo Nimona va mucho más allá de lo que nos prometían sus líneas generales para entregarnos una inesperada profundidad. Crucemos los dedos para que este fenómeno editorial que empezó como un web comic para Stevenson y continuó como su tesis de estudios funcione como parteaguas en el panorama de la literatura juvenil.

Leñadoras, por su lado, es un proyecto en el que participaron más manos —Shannon Watter en la edición, Brooke Allen en el arte y Grace Ellis y Noelle Stevenson en el guión— pero mantiene el sello que esta última ya había impreso en NimonaLa novela ganadora de los Premios Eisner a Mejor Serie Nueva y Mejor Serie Adolescente en el 2015 nos presenta a a April, Jo, Mal, Molly y Ripley, cinco chicas que acuden a un campamento de verano en en el que las preparan para ser scouts. Pero las sencillas tareas que tenían planeadas cumplir, hacer nudos o reconocer bayas, no son nada comparadas a lo que ese bosque tenía para ellas. Mucha emoción, muchas risas y muchas chicas.

Empecemos con lo primero que salta a la vista: la visibilidad de personajes femeninos. Nimona y las leñadoras no encajan necesariamente en el arquetipo de "chica fuerte y todopoderosa" a la que nos ha acostumbrado la fantasía y ciencia ficción juvenil, y se agradece. Por más que este tipo de protagonistas pudo funcionar en un momento plagado de Bella Swans, no todas somos siempre Katniss. No todas somos siempre poseedoras de una belleza natural que deslumbra al 80% de la población masculina; no todas somos siempre súper hábiles, inteligentes y talentosas.


jueves, enero 12

Mis mejores lecturas del 2016

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Con casi dos semanas de enero encima y ya en el inicio de lo que promete ser un verano insufrible, vengo con mi recuento del año que pasó. Sí, que este tipo de entradas ya están a destiempo, pero nunca es tarde para un par de buenas recomendaciones. Así que hoja y papel —o app de bloc de notas en su defecto—, que no me esforcé en reducir un año de lecturas en escasos nueve títulos para que me dejen en doble check.

Comencemos con el único lanzamiento de este año que pude leer y logró colarse entre mis mejores lecturas: Las chicas de Emma Cline. La novela, aunque sea una ficción, parte de una historia de la que todos sabemos algún detalle: el asesinato de Sharon Tate, la esposa embarazada de Roman Polanski, y otras tres personas cometido por una secta liderada por Charles Manson. Cline no va por la que es quizás la opción más obvia, edificar a este ídolo de barro convertido en el mesías salvador de un grupo de chicas con flores en el cabello; sino que nos las presenta a ellas, sumergidas en sustancias sicodélicas, amor libre y los vibrantes años sesentas hasta la asfixia. Apasionante, brutal y rompedor, el debut literario de Cline no solo pudo conmigo sino que la ha convertido en una de las promesas de la literatura norteamericana. Hay que leerla.

Siguiendo con voces femeninas gringas, a esta lista se suma Nicole Krauss y su Historia del amor. Como bien dice su título, esta novela supone un homenaje al amor en todas sus formas, en el que podría ser su significado más puro. Krauss entrega una historia redonda, un tono muy íntimo y revela también mucho ingenio para entretejer todas y cada una de sus tramas. Dato divertido: mientras lo iba leyendo sentía una vibra muy Tan fuerte, tan cerca de Safran Foer, incluso el libro estaba dedicado a un tal Jonathan. Bastó una googleada para enterarme que estos autores están casados y publicaron ambos libros el mismo año con solo un mes de diferencia. ¿Que con qué parte del matrimonio me quedo? Con Krauss, infinitamente; Mr. Safran Foer es un poco demasiado presuntuoso para mi gusto. Mención especial a Rachel, amiga y librera, por la recomendación.

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