jueves, enero 12

Mis mejores lecturas del 2016

11 comentarios / COMPARTIR

Con casi dos semanas de enero encima y ya en el inicio de lo que promete ser un verano insufrible, vengo con mi recuento del año que pasó. Sí, que este tipo de entradas ya están a destiempo, pero nunca es tarde para un par de buenas recomendaciones. Así que hoja y papel —o app de bloc de notas en su defecto—, que no me esforcé en reducir un año de lecturas en escasos nueve títulos para que me dejen en doble check.

Comencemos con el único lanzamiento de este año que pude leer y logró colarse entre mis mejores lecturas: Las chicas de Emma Cline. La novela, aunque sea una ficción, parte de una historia de la que todos sabemos algún detalle: el asesinato de Sharon Tate, la esposa embarazada de Roman Polanski, y otras tres personas cometido por una secta liderada por Charles Manson. Cline no va por la que es quizás la opción más obvia, edificar a este ídolo de barro convertido en el mesías salvador de un grupo de chicas con flores en el cabello; sino que nos las presenta a ellas, sumergidas en sustancias sicodélicas, amor libre y los vibrantes años sesentas hasta la asfixia. Apasionante, brutal y rompedor, el debut literario de Cline no solo pudo conmigo sino que la ha convertido en una de las promesas de la literatura norteamericana. Hay que leerla.

Siguiendo con voces femeninas gringas, a esta lista se suma Nicole Krauss y su Historia del amor. Como bien dice su título, esta novela supone un homenaje al amor en todas sus formas, en el que podría ser su significado más puro. Krauss entrega una historia redonda, un tono muy íntimo y revela también mucho ingenio para entretejer todas y cada una de sus tramas. Dato divertido: mientras lo iba leyendo sentía una vibra muy Tan fuerte, tan cerca de Safran Foer, incluso el libro estaba dedicado a un tal Jonathan. Bastó una googleada para enterarme que estos autores están casados y publicaron ambos libros el mismo año con solo un mes de diferencia. ¿Que con qué parte del matrimonio me quedo? Con Krauss, infinitamente; Mr. Safran Foer es un poco demasiado presuntuoso para mi gusto. Mención especial a Rachel, amiga y librera, por la recomendación.

sábado, octubre 29

Mis 23 libros imprescindibles

21 comentarios / COMPARTIR

Siempre me topo con listas de libros que hay que leer y me llevo sorpresas: encuentro novelas que me encantaron, otras que me parecieron más bien mediocres, eternos pendientes, algunas de las que ni siquiera sabía de su existencia y nunca faltan las que ya decarté leer. Como la procrastinación es mi segundo nombre, decidí hacer mi propia lista, incluyendo libros especiales a los que de cierta manera sigo volviendo, a aquellos que fueron una suerte de parteaguas en mi vida. Libros imprescindibles para mí. Y serán 23 porque la semana pasada esta humilde servidora estuvo de cumpleaños y planeo ir modificando esta lista anualmente, que crezca y cambie conmigo.

La tarea de seleccionar estos 23 libros me ha hecho recordar muchísimos títulos, cómo he ido cambiando como lectora e incluso moldeándome en la Fernanda que soy hoy. Vamos, he sido la novia entusiasta escogiendo las mejores fotos para el video que proyectarán en mi boda. 

Considerando que leo por más de la mitad de mi vida y anualmente he llegado a leer más de cien libros, pueden imaginar lo complicada que fue la tarea, pero la he realizado esperanzada en que pueda convertirse, aunque sea para uno de ustedes, queridos lectores, en el impulso final para leer uno de estos títulos o siquiera curiosear un poco sobre ellos. Que estos 23 vengan con más constancia bloguera y buenas lecturas, ¡nos leemos!

1. Matadero cinco de Kurt Vonnegut
2. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez
3. Lolita de Vladimir Nabokov
4. Tokio blues de Haruki Murakami
5. Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides
6. Del otro mundo de Ana María Machado
7. La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich
8. Un mal nombre de Elena Ferrante
9. Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro
10. Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson
11. Las tres caras de la luna de Sally Gardner
12. El lector de Bernhard Schlink
13. Saga: Capítulo uno de Brian K. Vaughan y Fiona Staples
14. A sangre fría de Truman Capote
15. La palabra del mudo de Julio Ramón Ribeyro
16. Matilda de Roald Dahl
17. El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald
18. Harry Potter y las reliquias de la muerte de J.K. Rowling
19. La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams
20. Frankenstein de Mary Shelley
21. El cuento número trece de Diane Setterfield
22. Toda Mafalda de Quino
23. La insoportable levedad del ser de Milan Kundera

domingo, octubre 9

Poesía eres tú: autores contemporáneos

14 comentarios / COMPARTIR

Mi romance con la literatura inició con libros ilustrados: colecciones de cuentos o títulos que me enseñaban desde las preguntas y respuestas del universo hasta hacer manualidades con cajas de cartón. La transición hacia cuentos más extensos y novelitas breves la hice sin casi darme cuenta para luego llegar a clásicos y novelas adultas, reencontrarme con libros ilustrados e infantiles o conocer la novela gráfica y, gracias al periodismo, los terrenos de la no ficción. Mi inquietud por leer cosas diferentes fue la que me movió a buscar otros géneros y siempre me sentí recibida con las puertas abiertas... con una excepción.

Nunca vi la poesía como un género inclusivo. Sentía que solo ciertas personas estaban invitadas a leerla, quizás solo quienes gozaban de una gran sensibilidad o estaban más conectadas al arte —o a sus almas, o al alma del arte, lo que más profundo parezca— de lo que yo pudiera estar jamás. Debo darle crédito a la investigación que realizo hoy sobre Blanca Varela por haber devuelto mi interés a la poesía: para conocerla tenía que leer su poesía, pero la intimidación que sentí por años seguía allí.

A modo de introducción, busqué voces jóvenes que estuviesen practicando el deporte extremo de escribir y publicar poesía en el panorama literario actual. Quería leer la poesía de gente de mi generación; gente con la que pudiera compartir sentimientos, problemas, ideales o pesadillas recurrentes. Con ustedes, mis descubrimientos.

+ honey and milk de Rupi Kaur: A veces con la brevedad de un haiku; otras, en la extensión de lo que podría ser un post en facebook, los poemas de Kaur te golpean y tienen que ser mis favoritos de esta selección. Puede que ella sea la autora más conocida de estos tres por la censura que hubo por parte de instagram a su proyecto sobre la menstruación, y con esto ya pueden deducir que uno de sus temas recurrentes es el feminismo. Pero Kaur también escribe sobre relaciones, desamor, identidad, violencia sexual, pérdida, trauma, femineidad, etc. Algunos me parecen geniales, siento que ponen en palabras y de manera muy concisa cosas que yo he podido pensar antes y me imagino muchos de sus lectores también. Aun así, encontré otros muy planos y básicos. pero este es un punto en común con todos los libros y pienso ahondar en esto al final del post.

+ Love & Misadventure de Lang Leav: Los poemas que construyen la ópera prima de Lang Leav son el epítome de la poesía no apta para diabéticos. Versos cortos, rimas fáciles y mucho, pero mucho amor. Los poemas están ubicados solo en las páginas impares, por lo que el libro de casi 180 páginas no llega a los 90 poemas. También contiene pequeños textos sobre algunas situaciones o sentimientos y estas fueron las partes que más disfruté del libro. Sobre los poemas, con comentarles que algunos me hicieron recordar a la Fernanda de siete años que pensaba "si rima es poesía, ya está, soy brillante" ya digo bastante.

+ Dirty pretty things de Michael Faudet: Mr. Faudet no es ni más ni menos el novio de Lang Leav. Y no es que lo sepa por stalker, sino que este par se dedica el uno al otro sus libros, se nombra en sus poemas e incluso Leav es la encargada de hacer el prólogo de Dirty pretty things. Estoy segura que si los conociera me llevaría un buen susto: estas personas tienen un estilo parecidisimo, son the real soulmates. Si ellos solos se encargan de convertirse en un paquete, los Bonnie y Clyde la poesía moderna, las comparaciones son inevitables y yo me quedo con Leav. Encontré Dirty pretty things demasiado largo y el "erotismo" no me convenció —dusty pink nipples, dusty pink nipples, dusty pink nipples—, pero creo si el autor se animara con la ficción corta lo volvería a leer.

Resultado del experimento: No encontré en Kaur, Leav o Faudet a los poetas brillantes que tantas reseñas angloparlantes describían, pero sí a voces que hablan por nuestra generación, en millenial. Vamos, algunos temas resultan siendo un poco first world problem, un salto de tumblr a las páginas de un libro y no exigen demasiado del lector, pero despiertan sentimientos en él y es totalmente comprensible que sean tan populares.

En líneas generales, los tres me llevaron a la gran duda de qué define una frase como poesía.

¿Cuántos enters
debo de clickear
para que mi texto sea
lo suficientemente artístico
y provocar que alguien diga
     "oh, esto es poesía"?

Terminé estos libros con ganas de conocer más autores contemporáneos, pero sobre todo un poquito más preparada para adentrarme de lleno en la poesía de Eielson, Plath, Vallejo o Pizarnik. En resumen, para leer poesía no necesitas una invitación, pero los libros de este post pueden darte la tímida bienvenida que estabas necesitando. Nos leemos.
Pin It
Design by Winter Studio © 2015.
Si te llevas algo, no olvides mencionar la fuente ♥