domingo, agosto 21

Cinco libros para niños de todas las edades

9 comentarios / COMPARTIR

A León Werth
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).
Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:
A León Werth,
cuando era niño.

«¿Quieres que lo envuelva?». Esta tiene que ser la pregunta más frecuente con la que me reciben en las cajas de las librerías cuando me acerco con un libro infantil entre manos. Mi respuesta suele variar, a veces solo sonrío y suelto un «No, no, es para mí, no se preocupe»... Pero otras veces prefiero que sí lo hagan. Aunque sea para mí o para la Fernanda de 6, 8 o 12 años que no deja de entusiasmarse con un libro ilustrado, sigue siendo un regalo.

Porque hoy es el día del niño —wikipedia me ha entregado datos confusos, pero puedo asegurar que hoy es uno de los tantos días del niño—, quería compartir con ustedes una breve selección de libros escritos originalmente para las audiencias más jóvenes, pero yo considero cruzan toda línea generacional. Considérenla un regalo al niño que, como buenos lectores míos que son, debe seguir ahí. Déjenlo salir de cuando en cuando, siquiera para leer un poco. Lo debe estar necesitando.

+ Las brujas de Roald Dahl: Batallé para escoger el libro de este autor que pondría en esta lista, pero mi decisión ha sido tomada. En una perfecta combinación entre humor, ternura y fantasía —o terror si lo lees de pequeño—, este título nos revela una verdad escalofriante: las brujas existen, y son como cualquier mujer que podrías encontrarte en la calle. Si todavía no conocen de primera mano la mancuerna Dahl-Blake, que es una de las mejores cosas que le pudo ocurrir a la literatura infantil, no deberían aplazarlo por mucho más tiempo.

+ Buenas noches, Laika de Martha Riva Palacio Obon: Mi último descubrimiento en literatura infantil tiene nombre, apellido y me tomó completamente desprevenida. Sebastián quiere completar la imagen borrosa que tiene de Marina, pero ella desaparece. El mundo está pendiente de Laika, pero ella cada vez se aleja más de él a bordo del Sputnik 2. Esta maravillosa historia tiene un mensaje precioso y a la vez duro que siento es muy importante transmitir a los jóvenes, pero a los más grandes también porque, como las cosas más importantes, se nos olvida. A mí me dejó con las manos heladas y una melancolía en el corazón que, tan solo al escribir estas letras, ha vuelto a mí.



+ Olivia y las princesas de Ian Falconer: La fórmula Fondo de Cultura económica + literatura infantil es una buena apuesta, los libros de Olivia son prueba de ello, sobre todo el que he tenido que escoger: Olivia y las princesas. No solo nos ofrece unos dibujos maravillosos y una protagonista arrolladora, digo, para ser una cerdita, sino un humor que hace que se me escapen las risas. Sí, risas en voz alta, no de esas que mueren al llegar a mi garganta. Move, Peppa pig, que Olivia ha llegado para quedarse.



+ Donde viven los monstruos de Maurice Sendak: ¿Quién dice que estamos muy grandes para libros ilustrados? Max, vistiendo un disfraz de lobo, no deja de hacer travesuras toda una tarde hasta que su madre lo manda a dormir sin comer cena. El rechazo que sufre nuestro protagonista, una personalidad revoltosa  y el viaje que emprende para convivir con el rechazo y sus monstruos internos hacen de Max un protagonista con el que muchos niños se identifiquen. Y adultos también. Como sugerencia bonus, se disfruta muchísimo más en su lenguaje original. Let the wild rumpus start!

+ Del otro mundo de Ana María Machado: No quería incluir libros que haya leído de niña por el simple motivo que no creo sean fáciles de conseguir actualmente, pero con este libro tenía que hacer una excepción. ¿Por qué? El motivo es simple, Del otro mundo es uno de los libros que cambió mi vida y me convirtió en lectora.

Ana María Machado nos transporta a una finca brasilera, en donde unos niños logran comunicarse con el alma de Rosario, una niña que fue esclava en la misma hacienda varios años después. Temas como la esclavitud, memoria e injusticia se enredan entre ellos para presentarnos una historia que golpea, emociona y se queda contigo. Han pasado más de diez años desde que la leí por primera vez y hay momentos de mi día a día que este libro se vuelve a mi mente, sigilosamente y sin avisar.

Con Del otro mundo comprendí los efectos colaterales que vienen con la lectura y de los que nadie te advierte. Y de los que no planeo dejar de padecer.

lunes, junio 27

#Tochogate2016

23 comentarios / COMPARTIR

El verano llega para mis colegas blogueros en las Españas, y con él la iniciativa #Tochagate2016me encanta el nombre, le imprime la cuota perfecta de drama. Porque es universalmente conocido que verano es sinónimo de vacaciones y vacaciones es sinónimo de "vamos a leer todos los tochos que aplazo durante el resto del año". Cris de She can read planeó leer sus pendientes más gorditos durante esta época del año, y como la gente de internet es increíblemente fácil de entusiasmar, heme aquí anotándome a una iniciativa "veraniega" aunque a mi país recién haya llegado el invierno.

Aunque estos últimos cinco meses he estado dividiendo mi tiempo entre la universidad y un trabajo a tiempo completo, julio es mi mes de vacaciones. Pero no, no por eso será un mes en el que me sobre el tiempo. Durante las dos primeras semanas de julio se lleva a cabo la Feria Internacional del Libro de Lima, donde, como quizás algunos recordarán, trabajé el año pasado. Esta vez no repito el plato como vendedora, pero mi trabajo regular es en PRH así que igual estaré con todo el estrés de la FIL encima mío y por los cuatro costados.

Así que mi lista de tochos es bastante modesta. Cuatro libros, dos meses, no puede ser tan complicado:

+ Tenemos que hablar de Kevin de Lionel Shriver: Con críticas buenas por donde lo cojas, la novela de Shriver me llamó la atención desde que vi el final de su adaptación cinematográfica. Exacto, lo leeré absolutamente spoileada, pero me interesa muchísimo saber cómo se van dando las cosas para llegar a su sobrecogedor desenlace. Algo bueno tenía que traer perderme el resto de la película.

+ El secreto de Donna Tart: Durante mi trabajo en la FIL pasada compré dos libros de la autora y siguen en la estantería cogiendo polvo. Sé que El jilguero es su libro más aclamado, pero prefiero empezar con su primera novela... Y seguir postergando las más de 1100 páginas del otro título. ¿#Tochagate2017, dicen?

+ El ruiseñor de Kristin Hannah: La novela histórica no es lo mío, tampoco los dramones cuyo escenario es la segunda guerra mundial; pero soy una débil: los buenos comentarios del debut literario de Kristin Hannah pudieron conmigo. 

Blankets de Craig Thompson: Después de leer Habibi y quedar maravillada con él, me propuse leer cualquier cosa que tuviese el nombre del autor en la portada. El trabajo de Thompson es maravilloso, desde los dibujos y guiones hasta personajes y situaciones. Si esta novela gráfica me gusta la mitad de lo que hizo Habibi, yo contenta.

A estas cuatro novela le agrego dos bonus: American gods de Neil Gaiman y Juego de tronos de George R.R. Martin, que dejé por la página 300. Si abandono alguno de los libros de mi lista, espero cumplir con el reto con los últimos mencionados. ¿Se animan a participar? ¡Nos leemos! Let the #Tochogate begin and may the odds be ever in your favor.

lunes, junio 6

5 motivos para leer (o no abandonar) las Crónicas lunares

28 comentarios / COMPARTIR

La amiga estupenda, La guía del autoestopista galáctico, Mentes poderosas y Cinder*. "Pero, ¿qué tienen en común estos libros?" podrán estar pensando. Que los cuatro son primeras partes de sagas o trilogías que me engancharon lo suficiente como para apuntarme en la wishlist sus continuaciones. Empezar una saga requiere cierta cantidad de compromiso: el gasto es mayor, así como la inversión de tiempo, y la agonía hasta que publiquen o traduzcan el próximo libro es inevitable. Y hacerlo solo es terrible, un martirio por el que ningún lector debería verse obligado a pasar.

Hoy les escribo para cumplir mi deuda pendiente y empezar con esta misión evangelizadora. Leamos sagas, suframos juntos, respondámonos los tuits de fangirleo para ver si así nos sentimos menos solos.

(*Mención honrosa a Los hombres que odiaban a las mujeres, cuya segunda parte fue tan desilusionante que me quitó toda intención de terminar la trilogía. Maldito seas, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, maldito seas.)

1.- Cuéntamelo de nuevo, pero distinto: Si hay tres cosas que nunca pasarán de moda, estas tienen que ser los chicos malos, el labial rojo y los cuentos de hadas. Hayamos crecido escuchándolos o no, estas historias suelen despertar cierta fascinación en nosotros. Son inmortales, y el giro que les da Meyer es su sello distintivo y vaya que lo está aprovechando. Con un planteamiento original hasta decir basta, Cinder y sobre todo Scarlet se escriben sobre las líneas de clásicos cuentos para trastocarlos a su antojo y darnos como resultado dos historias que, por lo menos a mí, no se me hubieran ocurrido ni con un par de alucinógenos encima.
Cinder no hace referencia solo a Cinderella, sino a carbonizar o quemar, que vendría a ser la traducción literal del título. La protagonista de nuestro primer libro es una mecánica cuyo cuerpo no es completamente humano: tras un accidente, su cuerpo se vio preso de graves quemaduras y partes de él se vieron reemplazadas por fríos metales y multicolores circuitos. Tras la muerte del hombre que la adoptó, quedó bajo tutela de su madrastra Adri. Como podrán suponer, esta mujer no se parte en simpatías hacia Cinder, hay hermanastras crueles, un príncipe guapísimo, e incluso un divertidísimo androide que reemplaza a los animales habladores ¿o ese era otro cuento?. Sin embargo, aquí  el desencadenante de los hechos no es un baile de gala, sino una plaga a la que nuestra protagonista parece ser inmune por motivos que nadie podría imaginar.

2.- Ni Mary Sue ni Gary Stus: Los cuentos de hadas son tan antiguos que, queramos o no, obedecen a ciertos estándares de la época. Dícese protagonista femenina dulce, hermosa e ingenua; contraparte masculina fuerte, decidida y valerosa. Por el lado del young adult, el género trata de invertir estos roles tan a menudo que resulta forzado y nada novedoso. En las dos primeras partes de Las crónicas lunares, tenemos a protagonistas que se distancian claramente la una de la otra, con personalidades marcadas y cuyas decisiones no siempre son las mejores, pero sí las que tienen más sentido para ellas. Dicho esto, y con mis debidas disculpas a las féminas, los chicos se robaron las novelas.

El príncipe Kai se ve convertido en un líder y piensa cada decisión al milímetro, no como el político calculador al que aspira convertirse, sino como el adolescente obligado a crecer demasiado deprisa.¿Esperas a un protagonista dispuesto a arriesgarlo todo por la chica a la que ama? Piénsalo dos veces, que esas no son acciones dignas de un miembro de la realeza. Y Wolf, oh, Wolf. De Scarlet no quiero revelar demasiado, pero el archiconocido lobo de la caperucita roja se convierte en un luchador callejero sin oficio ni beneficio. Lleno de conflictos internos, secretos que lleva a cuestas y sentimientos encontrados, he aquí mi personaje favorito. (El hecho que sea guapo no ha influido en mí, pueden confiar en eso.)

3.- ¿Nuevo Beijing? ¿Qué clase de estado norteamericano es ese?: Si vas a iniciar una revolución en un mundo distópico, más te vale estar en Estados Unidos. Me corrijo, solo vas a poder estar en Estados Unidos. ¿El resto del mundo? ¿Qué es eso? ¿Es esto la vida real o una fantasía? Los libros distópicos o futuristas que he leído suelen tener como escenario gringoland, y agradezco que Merissa Meyer le haya querido dar un enfoque más global a su historia. Después de todo, son las Crónicas lunares, y la luna aparece en todos los cielos.

Junto con el escenario viene el tema de la raza: Cinder es de Nueva Beijing, aunque no la describen demasiado durante toda mi lectura la imaginé china y, con toda honestidad, no recuerdo el último libro juvenil que me presentó a personajes no caucásicos. Scarlet es francesa, una pelirroja despampanante, a ver cómo nos presentan a Cress. Como bonus les comparto el que fue uno de los detalles que más disfruté del primer libro: cuando dejan en claro que en los diferentes continentes y países hay distintas formas de gobierno. La coexistencia de monarquías y repúblicas me pareció muy interesante y espero que se explote en el resto de libros. 

4.- La cosa se pone mejor: Muchos de los que ya leyeron Cinder podrán coincidir en este punto conmigo: el inicio de esta saga no es el mejor. Sí, es original; sí, es entretenido; pero es ridículamente predecible. Yo no soy de las lectoras que intenta descifrar los posibles giros en la trama ni mucho menos, es por ello que si incluso yo puedo presentir por dónde irán los tiros, el autor no está haciendo bien su trabajo. Cinder es la ópera prima de Marissa Meyer, y se nota. Sin embargo, Scarlet me calló la boca. La manera de conectar ambas historias es sumamente inesperada y hay varios giros que no vi venir, aparte de un guiño al cuento clásico que estuvo on point.

5.- Sci fi meets young adult: Si ya estás familiarizado con mis letras, es bastante probable que sepas que no soy gran fanática ni asidua lectora de la literatura juvenil o de ciencia ficción. Sin embargo, habiendo visto con estos miopes ojos las abominaciones que he leído, encontré en las crónicas lunares una grata sorpresa. Tiene un escenario futurista coherente que se sostiene por sí solo y su tecnología no peca de excesos de fantasía Sinsajo, te estoy mirando a ti y a tus flechas mágicas

Algunos detalles deus ex machina los hay, por supuesto, pero Meyer se esfuerza por darle un sentido a todo dentro de la construcción de sus novelas. Después de todo, Cinder y Scarlet no son libros que aspiren a cambiar la vida de nadie o provocar crisis existenciales dentro de sus lectores. Son parte de una saga que busca entretenerte, divertirte, emocionarte y sorprenderte a partes iguales; de decirte entre líneas que no todos los cuentos son lo que parecen.

Gracias a Distribuidora Inca por darme un ejemplar de Scarlet.
Pin It
Design by Winter Studio © 2015.
Si te llevas algo, no olvides mencionar la fuente ♥