sábado, octubre 29

Mis 23 libros imprescindibles

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Siempre me topo con listas de libros que hay que leer y me llevo sorpresas: encuentro novelas que me encantaron, otras que me parecieron más bien mediocres, eternos pendientes, algunas de las que ni siquiera sabía de su existencia y nunca faltan las que ya decarté leer. Como la procrastinación es mi segundo nombre, decidí hacer mi propia lista, incluyendo libros especiales a los que de cierta manera sigo volviendo, a aquellos que fueron una suerte de parteaguas en mi vida. Libros imprescindibles para mí. Y serán 23 porque la semana pasada esta humilde servidora estuvo de cumpleaños y planeo ir modificando esta lista anualmente, que crezca y cambie conmigo.

La tarea de seleccionar estos 23 libros me ha hecho recordar muchísimos títulos, cómo he ido cambiando como lectora e incluso moldeándome en la Fernanda que soy hoy. Vamos, he sido la novia entusiasta escogiendo las mejores fotos para el video que proyectarán en mi boda. 

Considerando que leo por más de la mitad de mi vida y anualmente he llegado a leer más de cien libros, pueden imaginar lo complicada que fue la tarea, pero la he realizado esperanzada en que pueda convertirse, aunque sea para uno de ustedes, queridos lectores, en el impulso final para leer uno de estos títulos o siquiera curiosear un poco sobre ellos. Que estos 23 vengan con más constancia bloguera y buenas lecturas, ¡nos leemos!

1. Matadero cinco de Kurt Vonnegut
2. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez
3. Lolita de Vladimir Nabokov
4. Tokio blues de Haruki Murakami
5. Las vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides
6. Del otro mundo de Ana María Machado
7. La guerra no tiene rostro de mujer de Svetlana Alexiévich
8. Un mal nombre de Elena Ferrante
9. Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro
10. Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson
11. Las tres caras de la luna de Sally Gardner
12. El lector de Bernhard Schlink
13. Saga: Capítulo uno de Brian K. Vaughan y Fiona Staples
14. A sangre fría de Truman Capote
15. La palabra del mudo de Julio Ramón Ribeyro
16. Matilda de Roald Dahl
17. El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald
18. Harry Potter y las reliquias de la muerte de J.K. Rowling
19. La guía del autoestopista galáctico de Douglas Adams
20. Frankenstein de Mary Shelley
21. El cuento número trece de Diane Setterfield
22. Toda Mafalda de Quino
23. La insoportable levedad del ser de Milan Kundera

domingo, octubre 9

Poesía eres tú: autores contemporáneos

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Mi romance con la literatura inició con libros ilustrados: colecciones de cuentos o títulos que me enseñaban desde las preguntas y respuestas del universo hasta hacer manualidades con cajas de cartón. La transición hacia cuentos más extensos y novelitas breves la hice sin casi darme cuenta para luego llegar a clásicos y novelas adultas, reencontrarme con libros ilustrados e infantiles o conocer la novela gráfica y, gracias al periodismo, los terrenos de la no ficción. Mi inquietud por leer cosas diferentes fue la que me movió a buscar otros géneros y siempre me sentí recibida con las puertas abiertas... con una excepción.

Nunca vi la poesía como un género inclusivo. Sentía que solo ciertas personas estaban invitadas a leerla, quizás solo quienes gozaban de una gran sensibilidad o estaban más conectadas al arte —o a sus almas, o al alma del arte, lo que más profundo parezca— de lo que yo pudiera estar jamás. Debo darle crédito a la investigación que realizo hoy sobre Blanca Varela por haber devuelto mi interés a la poesía: para conocerla tenía que leer su poesía, pero la intimidación que sentí por años seguía allí.

A modo de introducción, busqué voces jóvenes que estuviesen practicando el deporte extremo de escribir y publicar poesía en el panorama literario actual. Quería leer la poesía de gente de mi generación; gente con la que pudiera compartir sentimientos, problemas, ideales o pesadillas recurrentes. Con ustedes, mis descubrimientos.

+ honey and milk de Rupi Kaur: A veces con la brevedad de un haiku; otras, en la extensión de lo que podría ser un post en facebook, los poemas de Kaur te golpean y tienen que ser mis favoritos de esta selección. Puede que ella sea la autora más conocida de estos tres por la censura que hubo por parte de instagram a su proyecto sobre la menstruación, y con esto ya pueden deducir que uno de sus temas recurrentes es el feminismo. Pero Kaur también escribe sobre relaciones, desamor, identidad, violencia sexual, pérdida, trauma, femineidad, etc. Algunos me parecen geniales, siento que ponen en palabras y de manera muy concisa cosas que yo he podido pensar antes y me imagino muchos de sus lectores también. Aun así, encontré otros muy planos y básicos. pero este es un punto en común con todos los libros y pienso ahondar en esto al final del post.

+ Love & Misadventure de Lang Leav: Los poemas que construyen la ópera prima de Lang Leav son el epítome de la poesía no apta para diabéticos. Versos cortos, rimas fáciles y mucho, pero mucho amor. Los poemas están ubicados solo en las páginas impares, por lo que el libro de casi 180 páginas no llega a los 90 poemas. También contiene pequeños textos sobre algunas situaciones o sentimientos y estas fueron las partes que más disfruté del libro. Sobre los poemas, con comentarles que algunos me hicieron recordar a la Fernanda de siete años que pensaba "si rima es poesía, ya está, soy brillante" ya digo bastante.

+ Dirty pretty things de Michael Faudet: Mr. Faudet no es ni más ni menos el novio de Lang Leav. Y no es que lo sepa por stalker, sino que este par se dedica el uno al otro sus libros, se nombra en sus poemas e incluso Leav es la encargada de hacer el prólogo de Dirty pretty things. Estoy segura que si los conociera me llevaría un buen susto: estas personas tienen un estilo parecidisimo, son the real soulmates. Si ellos solos se encargan de convertirse en un paquete, los Bonnie y Clyde la poesía moderna, las comparaciones son inevitables y yo me quedo con Leav. Encontré Dirty pretty things demasiado largo y el "erotismo" no me convenció —dusty pink nipples, dusty pink nipples, dusty pink nipples—, pero creo si el autor se animara con la ficción corta lo volvería a leer.

Resultado del experimento: No encontré en Kaur, Leav o Faudet a los poetas brillantes que tantas reseñas angloparlantes describían, pero sí a voces que hablan por nuestra generación, en millenial. Vamos, algunos temas resultan siendo un poco first world problem, un salto de tumblr a las páginas de un libro y no exigen demasiado del lector, pero despiertan sentimientos en él y es totalmente comprensible que sean tan populares.

En líneas generales, los tres me llevaron a la gran duda de qué define una frase como poesía.

¿Cuántos enters
debo de clickear
para que mi texto sea
lo suficientemente artístico
y provocar que alguien diga
     "oh, esto es poesía"?

Terminé estos libros con ganas de conocer más autores contemporáneos, pero sobre todo un poquito más preparada para adentrarme de lleno en la poesía de Eielson, Plath, Vallejo o Pizarnik. En resumen, para leer poesía no necesitas una invitación, pero los libros de este post pueden darte la tímida bienvenida que estabas necesitando. Nos leemos.

domingo, agosto 21

Cinco libros para niños de todas las edades

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A León Werth
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).
Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:
A León Werth,
cuando era niño.

«¿Quieres que lo envuelva?». Esta tiene que ser la pregunta más frecuente con la que me reciben en las cajas de las librerías cuando me acerco con un libro infantil entre manos. Mi respuesta suele variar, a veces solo sonrío y suelto un «No, no, es para mí, no se preocupe»... Pero otras veces prefiero que sí lo hagan. Aunque sea para mí o para la Fernanda de 6, 8 o 12 años que no deja de entusiasmarse con un libro ilustrado, sigue siendo un regalo.

Porque hoy es el día del niño —wikipedia me ha entregado datos confusos, pero puedo asegurar que hoy es uno de los tantos días del niño—, quería compartir con ustedes una breve selección de libros escritos originalmente para las audiencias más jóvenes, pero yo considero cruzan toda línea generacional. Considérenla un regalo al niño que, como buenos lectores míos que son, debe seguir ahí. Déjenlo salir de cuando en cuando, siquiera para leer un poco. Lo debe estar necesitando.

+ Las brujas de Roald Dahl: Batallé para escoger el libro de este autor que pondría en esta lista, pero mi decisión ha sido tomada. En una perfecta combinación entre humor, ternura y fantasía —o terror si lo lees de pequeño—, este título nos revela una verdad escalofriante: las brujas existen, y son como cualquier mujer que podrías encontrarte en la calle. Si todavía no conocen de primera mano la mancuerna Dahl-Blake, que es una de las mejores cosas que le pudo ocurrir a la literatura infantil, no deberían aplazarlo por mucho más tiempo.

+ Buenas noches, Laika de Martha Riva Palacio Obon: Mi último descubrimiento en literatura infantil tiene nombre, apellido y me tomó completamente desprevenida. Sebastián quiere completar la imagen borrosa que tiene de Marina, pero ella desaparece. El mundo está pendiente de Laika, pero ella cada vez se aleja más de él a bordo del Sputnik 2. Esta maravillosa historia tiene un mensaje precioso y a la vez duro que siento es muy importante transmitir a los jóvenes, pero a los más grandes también porque, como las cosas más importantes, se nos olvida. A mí me dejó con las manos heladas y una melancolía en el corazón que, tan solo al escribir estas letras, ha vuelto a mí.



+ Olivia y las princesas de Ian Falconer: La fórmula Fondo de Cultura económica + literatura infantil es una buena apuesta, los libros de Olivia son prueba de ello, sobre todo el que he tenido que escoger: Olivia y las princesas. No solo nos ofrece unos dibujos maravillosos y una protagonista arrolladora, digo, para ser una cerdita, sino un humor que hace que se me escapen las risas. Sí, risas en voz alta, no de esas que mueren al llegar a mi garganta. Move, Peppa pig, que Olivia ha llegado para quedarse.



+ Donde viven los monstruos de Maurice Sendak: ¿Quién dice que estamos muy grandes para libros ilustrados? Max, vistiendo un disfraz de lobo, no deja de hacer travesuras toda una tarde hasta que su madre lo manda a dormir sin comer cena. El rechazo que sufre nuestro protagonista, una personalidad revoltosa  y el viaje que emprende para convivir con el rechazo y sus monstruos internos hacen de Max un protagonista con el que muchos niños se identifiquen. Y adultos también. Como sugerencia bonus, se disfruta muchísimo más en su lenguaje original. Let the wild rumpus start!

+ Del otro mundo de Ana María Machado: No quería incluir libros que haya leído de niña por el simple motivo que no creo sean fáciles de conseguir actualmente, pero con este libro tenía que hacer una excepción. ¿Por qué? El motivo es simple, Del otro mundo es uno de los libros que cambió mi vida y me convirtió en lectora.

Ana María Machado nos transporta a una finca brasilera, en donde unos niños logran comunicarse con el alma de Rosario, una niña que fue esclava en la misma hacienda varios años después. Temas como la esclavitud, memoria e injusticia se enredan entre ellos para presentarnos una historia que golpea, emociona y se queda contigo. Han pasado más de diez años desde que la leí por primera vez y hay momentos de mi día a día que este libro se vuelve a mi mente, de manera sigilosa y sin avisar.

Con Del otro mundo comprendí los efectos colaterales que vienen con la lectura y de los que nadie te advierte. Y de los que no planeo dejar de padecer.
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